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Ciclo de Charlas Formativas * César Melis: escritor y periodista. Publicó: Lunar de fuego, El Libro de las noches, La sangre llama, Bitácora del fugitivo, El signo y las vísperas, La noche tatuada, El sexto continente y La vida es rara. En edición: No habrá ninguna igual. Algunos de sus cuentos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales, y gran parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al griego. Condujo, durante los últimos años, el programa radial “El Tintero” auspiciado por Editorial Dunken y coordina (desde 1989) un taller literario fundado junto a la escritora Syria Poletti. Editorial Dunken inicia un ciclo de conferencias didácticas literarias apuntadas a capacitar al escritor, con entrada gratuita. El escritor y su lenguaje (Fragmento de la charla del miércoles 13/10/10, en la sede de Editorial Dunken) Click aquí para leer la charla completa ¿Qué es el lenguaje? Es un sistema de signos, señales o símbolos que se emplean para expresar las ideas, ideas puestas en imágenes o palabras que nos permiten relacionarnos, entendernos, vincularnos. Y es en este “vínculo” o puente donde nace la confianza, el compromiso, la reciprocidad, el lazo que une o desune a dos o más individuos. Como bien afirma Pedro Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, también es el arte de ajustar la verdad que se vive (y que se traduce en “la experiencia”) a las palabras que se necesitan para representarla. La Lengua es el elemento conjuntivo de todo aprendizaje humano, ya que resulta un instrumento de discernimiento, de penetración, de dominio, de sutileza, de proyección en cualquier ámbito en el que uno quiera o pueda manifestarse. A diferencia de los animales, los humanos hemos creado un número infinito de enlaces a partir de un número finito de elementos, por ejemplo a través de esquemas o mapas conceptuales que no son más que las distintas estrategias de la comunicación que nos sitúan en la génesis del entendimiento. La representación de dicha capacidad es lo que se conoce como código. Por ello, cuando se afirma que fulano de tal “rompió un código” no sólo se está refiriendo a una traición personal sino a una clausura definitiva de aquello acordado tácitamente a través de la palabra. El lenguaje, por lo tanto, es una instancia o facultad que se invoca para hacer posible la relación entre dos o más individuos, permitiéndonos la exteriorización de nuestros deseos, afectos, credos y pensamientos. Es, también, la herramienta insustituible del escritor y a mayor destreza de su uso, mayor alianza con el lector y menor riesgo de apatía, exclusión o tedio.
* César Melis: escritor y periodista. Publicó: Lunar de fuego, El Libro de las noches, La sangre llama, Bitácora del fugitivo, El signo y las vísperas, La noche tatuada, El sexto continente y La vida es rara. En edición: No habrá ninguna igual. Algunos de sus cuentos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales, y gran parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al griego. Condujo, durante los últimos años, el programa radial “El Tintero” auspiciado por Editorial Dunken y coordina (desde 1989) un taller literario fundado junto a la escritora Syria Poletti. Editorial Dunken inicia un ciclo de conferencias didácticas literarias apuntadas a capacitar al escritor, con entrada gratuita. Lectura y escritura (Fragmento de la charla del jueves 08/07/10, en la sede de Editorial Dunken) Click aquí para leer la charla completa Se ha dicho hasta el cansancio que LEER ES CRECER. También se ha jugado con este slogan educativo hasta transformarlo en LEER ES CREER. Yo diría, más modestamente, que Leer es una forma de prosperar no en un sentido económico sino de una manera íntima, pulposa, enraizada en el aprendizaje vital y básico. Como diría Bioy Casares, quien lee está agregando un cuarto a la casa de la imaginación. Y esta “prosperidad” a la que me refiero, no necesariamente es proporcional a la suma de libros leídos sino a la calidad de lectura. Así como no es lo mismo escribir un ensayo o poema que redactar un contrato o una receta, tampoco es lo mismo leer que ojear o mirar. El interés y la intensidad que ponemos para repasar un periódico, folleto, apunte universitario o revista no es el mismo que cuando abordamos un libro. La disposición es distinta, debiera ser distinta. Es que de acuerdo con la inquietud del lector, la eficacia del texto es diversa. Leer no se trata sólo de conocer una anécdota o ver cuál es el final de una historia como si fuese un chiste, sino de estar atento a esos trucos que ha utilizado el autor para encantarnos con su magia, para deleitarnos y acompañarnos en nuestra soledad. Como un amigo incansable, el libro siempre está allí. No nos pide nada y se nos entrega a corazón abierto en un abrazo de páginas.
* César Melis: escritor y periodista. Publicó: Lunar de fuego, El Libro de las noches, La sangre llama, Bitácora del fugitivo, El signo y las vísperas, La noche tatuada, El sexto continente y La vida es rara. En edición: No habrá ninguna igual. Algunos de sus cuentos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales, y gran parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al griego. Condujo, durante los últimos años, el programa radial “El Tintero” auspiciado por Editorial Dunken y coordina (desde 1989) un taller literario fundado junto a la escritora Syria Poletti. Editorial Dunken inicia un ciclo de conferencias didácticas literarias apuntadas a capacitar al escritor, con entrada gratuita. El taller literario (Fragmento de la charla del jueves 13/05/10, en la sede de Editorial Dunken) Click aquí para leer la charla completa Ahora bien: ¿para qué sirve un “taller literario”? Ignoro la respuesta capaz de satisfacer a todo el mundo y que se corresponda con las necesidades de cada uno. Pero de una cosa estoy totalmente convencido: asistir a un taller impone cierto rigor en la conducta de los autores, cierto compromiso ineludible no sólo con el otro sino consigo mismo, con la idea, con el texto, cierta visión panorámica con las virtudes y cierta perspectiva microscópica con los defectos. Ningún taller dota de talento, pero brinda las herramientas (o debiera brindarlas) para que el futuro escritor se supere con el paso del tiempo. Se puede ser autodidacta, lo que no garantiza genio alguno. Y se puede, también, asistir a cientos de cursos, clínicas y seminarios y cocear siempre en el mismo fango como el burro atascado en el camino. También es cierto que no existe sociedad o maridaje más inaudito que el vínculo que surge entre el coordinador de un Taller Literario y su discípulo o alumno. Quienes tenemos años en la docencia sabemos a pie juntillas que cuando alguien acude a vernos con un puñado de textos entre sus manos, estamos ante un sortilegio en donde cualquier gesto, palabra o indicación nuestra será decisivo para la actitud del otro sobre su escritura. Un consejo mal dado, una opinión caprichosa, un reparo sin sustento formativo o didáctico, tallarán peligrosamente (y tal vez para siempre) en la mirada de ese escritor novel que nos pide ayuda y confía en nuestra experiencia. Para el consultante no es lo mismo leer los originales a un familiar o a un amigo que a un individuo que se ha preparado para dar vuelta un cuento o poema y revisar, casi con obsesión de entomólogo, los encastres de ese gran insecto que zumba sobre una página y pide a gritos volar.
* César Melis: escritor y periodista. Publicó: Lunar de fuego, El Libro de las noches, La sangre llama, Bitácora del fugitivo, El signo y las vísperas, La noche tatuada, El sexto continente y La vida es rara. En edición: No habrá ninguna igual. Algunos de sus cuentos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales, y gran parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al griego. Condujo, durante los últimos años, el programa radial “El Tintero” auspiciado por Editorial Dunken y coordina (desde 1989) un taller literario fundado junto a la escritora Syria Poletti. Editorial Dunken inicia un ciclo de conferencias didácticas literarias apuntadas a capacitar al escritor, con entrada gratuita. Oficio versus imaginación (Fragmento de la charla del jueves 08/04/10, en la sede de Editorial Dunken) Click aquí para leer la charla completa «Trabajar con la lengua es siempre difícil, pues la lengua es un oficio distinto al de la vida», afirma la estupenda escritora Herta Müller, Premio Nobel 2009. Pero ¿qué es un oficio? ¿escribir es un oficio? ¿cómo... no era una vocación? Vayamos por partes. El origen de la palabra tiene que ver con el trabajo, para ser más preciso, con la ocupación habitual que desarrolla un individuo preferentemente de carácter manual. Proviene del latín, officium (de ob y facere, hacer) y según el Diccionario de la Real Academia Española, es también una labor de algún arte mecánica, una acción o gestión en beneficio de alguno, un cargo o faena reglamentada, ejemplificando con varias acepciones en donde se contemplan los oficios religiosos, los oficios de difuntos, los oficios legales y los oficios palaciegos “de boca”, entre otros. Pero en nuestra cotidianeidad, cuando pensamos en alguno, se nos vienen a la mente tareas más domésticas o habituales, como el gasista, la peluquera, el albañil, la cocinera, el carpintero, el electricista, la modista, el tintorero, el chapista, la manicura, el pintor de brocha gorda o el zapatero remendón. Jamás pensamos en un escritor. Y ¿por qué? Porque, salvo excepciones, a los mismos escritores no les gusta que se los asocien con el trabajo sino con el don, con cierta gracia divina puesta en sus manos gracias al poder que les concede esa señora gorda, melindrosa, consentida y especuladora llamada “inspiración”. Pero ¿cómo? ¿en qué momento la etérea y alada musa, gentil, nívea, casi liliputiense se convirtió, de golpe y porrazo, en ese monstruo capaz de darnos una mano ante la hoja en blanco? Puedo responder a la pregunta: en el preciso instante en que de tanto tironear de la fantasía (ahora mal rebautizada “creatividad”), cada escritor se ha encargado de envilecer un oficio milenario y maravilloso como es escribir. Ahora bien: la práctica hace de un canillita, un señor quiosquero y de la repostera, una maestra pastelera; de la buena tejedora, una diseñadora textil y del plomero o “fontanero”, ¡un millonario!... ¿Qué se consigue de un simple escritor? ¿Se puede enseñar a escribir mejor? ¿Quién o quiénes están capacitados para indicar las herramientas que se deben usar para honrar este oficio? Hay una anécdota que se le atribuye a Anton Chéjov y es la de un discípulo que va a verlo con un manuscrito y le pregunta: “¿Qué hago maestro? ¿Lo publico o lo tiro a la basura?”. “Publíquelo” le contesta Chéjov, “de tirarlo a la basura ya se van a encargar los lectores”.
* César Melis: escritor y periodista. Publicó: Lunar de fuego, El Libro de las noches, La sangre llama, Bitácora del fugitivo, El signo y las vísperas, La noche tatuada, El sexto continente y La vida es rara. En edición: No habrá ninguna igual. Algunos de sus cuentos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales, y gran parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al griego. Condujo, durante los últimos años, el programa radial “El Tintero” auspiciado por Editorial Dunken y coordina (desde 1989) un taller literario fundado junto a la escritora Syria Poletti. Editorial Dunken inicia un ciclo de conferencias didácticas literarias apuntadas a capacitar al escritor, con entrada gratuita. La novela como aventura (Fragmento de la charla del miércoles 17/03/10, en la sede de Editorial Dunken) Click aquí para leer la charla completa Ante todo comencemos por precisar y delimitar el género. ¿Qué es una novela? Si nos atenemos a los conceptos tradicionales sobre narrativa, en los que tuvieron gravitación las teorías de grandes maestros y pedagogos locales como María Hortensia Lacau y Raúl H. Castagnino, la novela es una historia de “largo aliento” que merece ser contada en capítulos o episodios, con una trama central in crescendo que desembocará en un final a toda orquesta en donde el o los protagonistas habrán resuelto el conflicto. Planteado de esta forma elemental y un tanto precaria, pocas diferencias existen entonces entre cuento y novela. Apenas una cantidad de palabras ya que el cuento, por el contrario, requiere síntesis y una resolución de la historia en sí mismo, sin esperanza de continuidad. Es decir, que si tenemos una idea para llevarla a papel, sólo una suma de hojas hará que estemos ante la posibilidad de una novela y por lo tanto, toda añadidura a un cuento original nos daría la posibilidad de novelar. Error básico para un principiante. La diferencia no es la cantidad, sino la forma, la calidad, la habilidad de “corporizar” a los personajes y la renovación del interés en ese “suceder” que es desarrollar un tema de “largo aliento”. Editorial Dunken y El Tintero lo invitan a participar el próximo miércoles 9 de diciembre, con entrada gratuita. * César Melis: escritor y periodista. Publicó: Lunar de fuego, El Libro de las noches, La sangre llama, Bitácora del fugitivo, El signo y las vísperas, La noche tatuada, El sexto continente y La vida es rara. En edición: No habrá ninguna igual. Algunos de sus cuentos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales, y gran parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al griego. Condujo, durante los últimos años, el programa radial “El Tintero” auspiciado por Editorial Dunken y coordina (desde 1989) un taller literario fundado junto a la escritora Syria Poletti. Editorial Dunken inicia un ciclo de conferencias didácticas literarias apuntadas a capacitar al escritor, con entrada gratuita. La palabra poética (Fragmento de la charla del miércoles 09/12/09, en la sede de Editorial Dunken) Click aquí para leer la charla completa Escribir es, entre todas las pasiones capaces de danzar sobre el abismo, una conspiración generadora de luz alrededor de un mundo que todavía no nace: la palabra. Para el verdadero poeta la vida carece de sentido si ella no la orienta, pues todo lo que toca, aspira o siente se vuelve palabra, suscita la resurrección de cada imagen involucrando al lector en un acto irrepetible y magnético. La palabra cauteriza o contamina. Como el amor que, en perpetuo diálogo con ese misterio que es el otro, goza de la misma presencia, de idéntico riesgo y apetito.
Segundos jueves de cada mes, a las 19:00hs en Editorial Dunken, entrada gratuita. * César Melis: escritor y periodista. Publicó: Lunar de fuego, El Libro de las noches, La sangre llama, Bitácora del fugitivo, El signo y las vísperas, La noche tatuada, El sexto continente y La vida es rara. En edición: No habrá ninguna igual. Algunos de sus cuentos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales, y gran parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al griego. Condujo, durante los últimos años, el programa radial “El Tintero” auspiciado por Editorial Dunken y coordina (desde 1989) un taller literario fundado junto a la escritora Syria Poletti. Editorial Dunken inicia un ciclo de conferencias didácticas literarias apuntadas a capacitar al escritor, con entrada gratuita. Secretos del Cuento (Fragmento de la charla jueves 12/11/09, en la sede de Editorial Dunken) Click aquí para leer la charla completa De todos los géneros literarios, el cuento es el único plato que no se come frío: no anticipa ninguna otra comida posterior, como los capítulos de la novela, ni precisa de la frutilla prohibida o el copete de sangre como la esencia del poema. El cuento es ese plato que, casi quemándonos la lengua, no podemos dejar de paladear. La tentación que nos acomete ante semejante alimento (muchas veces condimentado con nuestros sueños o anhelos, y otras con nuestras experiencias o frustraciones) se parece mucho a la gula. De los siete pecados capitales enunciados por Santo Tomás, la gula (del latín: glutire, devorar) lleva la peor prensa pues su comprobación salta a la vista, es decir, requiere de lo material (la comida) como testimonio, justificativo o señuelo. La envidia, la pereza y la ira, por ejemplo, requieren de una circunstancia que bien puede prescindir de lo material. Sin embargo, cuando alguien afirma “tal cuento o relato me lo devoré en un santiamén” es el mejor elogio que se le puede hacer a la historia en cuestión y al autor de esa historia. Por lo tanto, todo cuentista es el pecador por excelencia o, si se quiere, el degustador por antonomasia. |
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