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Libroteca |
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Así como no existen cuerpos perfectos, tampoco existen las familias ideales. Basta con mirar las fotos de cualquier álbum de cualquier familia para descubrir, no sin cierto regocijo, que la homogeneidad de un grupo reside precisamente en la diversidad de los rasgos, en la polifonía de sus gestos, en el calidoscopio de sus sueños detrás de las miradas. Y sin embargo, un fuerte lazo o “aire” los une y, sin embargo, un abismo de mitos y leyendas los separa. Lo mismo sucede con este libro de cuentos pergeñado por un grupo de autores: el emparentamiento o vínculo es evidente a tal punto de no poder ir de un cuento a otro, de un territorio a otro, sin pasar por los atajos, túneles o puentes por donde ruedan las semillas de sus palabras. Y a su vez, cierta independencia, cierta autonomía de principado invisible, frondoso y expectante, conserva cada relato a la hora de adentrarnos en las tramas, a ese mágico instante en donde nos dejamos llevar por las manos de los personajes. Los catorce cuentistas que integran Historias con voces, libro que continúa con la Colección iniciada en Palabras de sueños (2003) y Cuentos de los oficios (2004), han aceptado esta vez el desafío de explorar un archipiélago de ideas circundadas por ese océano tan personal como distintivo: la voz humana, efímera pero irremplazable. Tal vez esta condición (símbolo de la vida misma) haya sido el motor que impulsó a estos estupendos escritores a recoger el guante y a sentarse frente a la hoja en blanco a la espera de un prodigio. El resultado está a la vista, o mejor dicho, al alcance del oído. El oído se aguza y las palabras nacen. César Melis
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